Arte de la República Checa en Cuernavaca |
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María Helena Noval
Entiéndase por pancromía el esplendor estético que se logra por medio del contraste entre el blanco y el negro, cuando se le saca partido a esta lucha entre la luz y la oscuridad, el todo y la nada, el color que conforma y el que hace fondo.
La estética del contraste a veces se toma como fundamento de la obra artística; así, la oposición entre dos impresiones recibidas por el ojo deriva en síntesis, en una nueva percepción. Tal es el caso de los grabados en madera o xilografías, en los que además de buscarse las formas por medio de la expresión de las vetas del material, se busca la manifestación plástica de la tinta rodeada de blanco que llenó los huecos dejados por la madera rebajada.
Esto como preámbulo para comentar la espléndida obra del checo mexicano Josef Hlávácek Ceijka (1952, Pardubice, Bohemia Central, Checoslovaquia), egresado de la Academia de Artes Plásticas de Praga, expuesta en el Museo Cuauhnáhuac en el marco de las jornadas culturales de la República Checa desde la semana pasada. Se trata de varios trabajos de mediano formato en los que el autor implementa sus conocimientos como grabador y nos hace saber que la xilografía y la linoloeografía (grabado en madera y en linóleo, respectivamente) van más allá de las posibilidades figurativas relacionadas con el mensaje político (esto por el famosísimo Taller de la Gráfica Popular, que en México hiciera historia por medio de estos discursos plásticos).
Hlávácek expuso en el Museo Nacional de la Estampa en 1992 con gran éxito; ya se veía en ese entonces el dominio técnico y la capacidad de invención para estructurar a base de cientos de finas líneas muy respetadas, ciertos temas predilectos, uno de ellos la interrelación entre la música y las artes plásticas (Sinfonía Candente II, Sinfonía eléctrica), el otro, la escenografía urbana que representan las estaciones del metro.
Una especie de reminiscencia art decó se siente al observar sus cuidadas impresiones de la década de los ochenta; siente uno deambular entre líneas en un paseo que termina en la reflexión sobre la constante lucha del artista por encontrar la novedad en la composición a partir de un tema dado.
Frecuentemente empleo diferentes tacos de madera para imprimir una sola pieza; selecciono los colores dependiendo de mi estado de ánimo, pero también del clima, la época del año, los sonidos y la música. Los grabados impresos de este modo alcanzan una delicada y graciosa estructura, dice el autor, quien agrega que prefiere emplear papel japonés para sus trabajos que en cierto modo recuerdan la técnica del monotipo y a los que concibe apartados de la técnica tradicional del grabado.
El grabador, quien ha expuesto en los cuatro continentes y ha dado cursos y talleres en la república Checa, Eslovaquia y Alemania, es además pintor y trabaja actualmente el asunto de la interrelación de las artes y los grandes formatos. Simultáneamente trabaja de manera incansable usando tecnologías de punta para desarrollar un programa digital titulado El arte al servicio de la ciencia para la Universidad Carolina de Praga.
La muestra en el Museo de Sitio en Xochicalco a partir del 17 de marzo y hasta el 7 de abril no se pierda el espectáculo de noche que ofrece Xochicalco, vale la pena - y el recital de música clásica checa que se ofrecerá como marco a esta muestra. La misma viajará semanas después al Ex Convento de Tepoztlán.